"Símbolo de un sistema de defensa, anuncia la presencia de algo precioso o sagrado. No permite el acceso más que a quienes conocen los planos, a los iniciados, evitando a los intrusos. A aquellos está reservado el centro, la revelación del misterio. El laberinto conduce así al interior de sí mismo, hacia una suerte de santuario interior y oculto donde reside lo más misterioso de la persona."
(Libro de los símbolos)